TEATRO NEOCLÁSICO
CONTEXTO HISTÓRICO: EL REFORMISMO ILUSTRADO
-El reformismo borbónico-
A comienzos del siglo xviii se produjo un cambio dinástico. Tras la muerte sin descendencia de Carlos II de Habsburgo accedió al trono Felipe V de Borbón, después de una guerra que implicó a países de toda Europa. En España, la guerra enfrentó al nuevo rey contra la Corona de Aragón, cuya derrota significó la pérdida de los privilegios forales de sus reinos y permitió la implantación de un modelo administrativo centralizado, en el que se impusieron las leyes e instituciones castellanas.
-La ilustración-
En el siglo xviii se expandió por Europa la Ilustración, un movimiento cultural que reivindicaba la razón como fundamento del conocimiento humano. Las ideas ilustradas llevaban implícita una profunda crítica a la sociedad de la época, por lo que muchos de sus principios inspirarían las revoluciones liberales del siglo xix.
Hubo gentes próximas a la Ilustración que ocuparon cargos políticos e inspiraron o promovieron muchas de las reformas acometidas en la época, como es el caso de Gaspar Melchor de Jovellanos.
LA LITERATURA DEL SIGLO XVIII
En el siglo XVIII el movimiento artístico predominante en el Neoclasicismo, que recoge los principios de la ilustración.
La literatura, como todo el arte de la época, se opone a los excesos del barroco y vuelve a los clásicos griegos y latinos, cuyas obras representan el orden y el equilibrio.
Domina el racionalismo, pues la luz de la razón debe presidir la creación artística e intelectual, por encima de os sentimientos. Por ello el arte se somete a reglas fijas.
Predomina una finalidad didáctica, pues el arte se concibe como algo útil que debe ser instructivo. Así, la literatura se convirtió en el instrumento de los ilustrados para la transformación de la sociedad.
-El teatro neoclásico-
En el teatro, al igual que en el resto de los géneros literarios del siglo xviii, predominó la intención educativa. Las historias representadas eran fuente de aprendizaje social, personal y de divulgación de las ideas ilustradas.
El teatro neoclásico busca imitar el clasicismo grecolatino: se respeta la regla de las tres unidades (de acción, tiempo y lugar), existe una diferenciación clara entre tragedia y comedia, y se caracteriza por el realismo y la verosimilitud.
AUTORES
*Leandro Fernández de Moratín*
Sus comedias ponen en práctica la teoría del teatro neoclásico, y en ellas critica con fines didácticos algunos gustos y costumbres sociales de la época. Una de sus obras más conocidas es El sí de las niñas que trata el tema de la educación de la mujer y de su falta de libertad para elegir marido.
EL SÍ DE LAS NIÑAS
DOÑA FRANCISCA.- Haré lo que mi madre me manda, y me casaré con usted.
DON DIEGO.- ¿Y después, Paquita?
DOÑA FRANCISCA.- Después... y mientras me dure la vida, seré mujer de bien.
DON DIEGO.- Eso no lo puedo yo dudar... Pero si usted me considera como el que ha de ser hasta la muerte su compañero y su amigo, dígame usted, estos títulos ¿no me dan algún derecho para merecer de usted mayor confianza? ¿No he de lograr que usted me diga la causa de su dolor? Y no para satisfacer una impertinente curiosidad, sino para emplear método en su consuelo, en mejorar su suerte, en hacerla dichosa, si mi conato y mis diligencias pudiesen tanto.
DOÑA FRANCISCA.- ¡Dichas para mí!... Ya se acabaron.
DON DIEGO.- ¿Por qué?
DOÑA FRANCISCA.- Nunca diré por qué.
DON DIEGO.- Pero ¡qué obstinado, qué imprudente silencio!... Cuando usted misma debe presumir que no estoy ignorante de lo que hay.
DOÑA FRANCISCA.- Si usted lo ignora, señor don Diego, por Dios no finja que lo sabe; y si, en efecto, lo sabe usted, no me lo pregunte.
DON DIEGO.- Bien está. Una vez que no hay nada que decir, que esa aflicción y esas lágrimas son voluntarias, hoy llegaremos a Madrid, y dentro de ocho días será usted mi mujer.
DOÑA FRANCISCA.- Y daré gusto a mi madre.
DON DIEGO.- Y vivirá usted infeliz.
DOÑA FRANCISCA.- Ya lo sé.
DON DIEGO.- Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien a una niña: enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con una pérfida disimulación. Las juzgan honestas luego que las ven instruidas en el arte de callar y mentir. Se obstinan en que el temperamento, la edad ni el genio no han de tener influencia alguna en sus inclinaciones, o en que su voluntad ha de torcerse al capricho de quien las gobierna. Todo se las permite, menos la sinceridad. Con tal que no digan lo que sienten, con tal que finjan aborrecer lo que más desean, con tal que se presten a pronunciar, cuando se lo manden, un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos escándalos, ya están bien criadas, y se llama excelente educación la que inspira en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo.
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