REALISMO Y NATURALISMO

CONTEXTO HISTÓRICO: LA ERA INDUSTRIAL

El modelo industrial y el triunfo de las revoluciones liberales consolidaron a la burguesía como clase dominante de la nueva sociedad liberal. Como consecuencia, se articuló un nuevo esquema de relaciones sociales y productivas que provocaron la aparición del movimiento obrero.

-La industrialización-

La Revolución Industrial tuvo su origen en Gran Bretaña en el siglo xviii y se expandió por algunos países europeos en la primera mitad del xix.

En España, el proceso de industrialización tuvo lugar con cierto retraso con respecto a los países de su entorno, ya que las primeras tentativas de industrialización son posteriores a 1830 y la difusión de la industria no se produjo hasta el último tercio del siglo xix.

-Una nueva sociedad-

El triunfo de la burguesía y los beneficios del capitalismo inspiraron una visión positiva del mundo, que proclamó su confianza en el progreso y en la ciencia. En paralelo, de las clases trabajadoras, surgieron dos modelos contrapuestos, el liberal burgués parlamentario y el representado por el marxismo y el anarquismo como ideologías en defensa del proletariado.

España siguió siendo un país eminentemente agrario y rentista, en el que la industrialización fue tímida y la burguesía fue un grupo minoritario. Solo en las regiones industrializadas, tuvo cierta entidad el modelo industrial. El resto del país mantuvo relaciones sociales y productivas propias del Antiguo Régimen. 

En cuanto a las clases obreras, su número fue en aumento al ritmo que marcaron la industrialización y el éxodo a las ciudades, cuyas periferias se llenaron de barrios obreros con condiciones  precarias y donde se acomodaron las ideologías obreras.

REALISMO Y NATURALISMO

En el siglo xix nacen en Francia el realismo y el naturalismo, dos movimientos artísticos que prescinden del idealismo, el subjetivismo y el sentimentalismo románticos, y los sustituyen por una visión del mundo basada en la observación y el análisis detallado de la realidad.

-El realismo-

En la literatura este movimiento se manifiesta especialmente en el subgénero de la novela, que recogerá los gustos y visión del mundo de la burguesía. Las características básicas de la novela realista son:

    _Verosimilitud: Los ambientes, caracteres y relaciones sociales de la sociedad del momento se observan y describen con detalle, tras una minuciosa labor de documentación por parte del escritor.

    _Contemporaneidad: Los lugares, las acciones y las conductas de los personajes están inspirados en la realidad social contemporánea del autor.

    _Narrador omnisciente: Domina todos los aspectos de la historia, describe todo con sumo detalle y recrea los diálogos de los personajes con la lengua adecuada a su situación y condición social.

El realismo español está influido por la tradición de la novela picaresca, Cervantes y el cuadro de costumbres, así como por las obras de los realistas europeos (Balzac, Stendhal, Dickens, Dostoievski, etc.). Los principales autores de la narrativa realista en España son Juan Valera, Emilia Pardo Bazán, Leopoldo Alas, Clarín, y Benito Pérez Galdós.

-El naturalismo-

Influido por corrientes científicas como las teorías de Mendel o el darwinismo, este movimiento fue inaugurado por el escritor francés Émile Zola.

La novela se concibe como un método de estudio del comportamiento del hombre, cuya conducta está marcada por su herencia genética y por las condiciones sociales en que desarrolla su personalidad.

En las obras naturalistas se describen realidades marginales para mostrar la conducta de los individuos en su entorno, se analizan las causas de los problemas y se sugiere como solución un profundo cambio en la sociedad.

AUTORES

*Juan Valera*

Aunque pretende crear obras estéticamente bellas, en las que triunfa finalmente el amor, sus novelas se adscriben al movimiento realista por su recreación de ambientes contemporáneos y por la presencia de personajes verosímiles, entre los que sobresalen los femeninos.

Sus dos obras más representativas son Pepita Jiménez y Juanita la Larga.


PEPITA JIMÉNEZ

Cuenta la historia de una joven viuda que se enamora de don Luis, un seminarista con el que acaba casándose.


La historia de Pepita y Luisito debiera terminar aquí. Este epílogo está de sobra; pero el señor deán le tenía en el legajo, y ya que no le publiquemos por completo, publicaremos parte: daremos una muestra siquiera.

A nadie debe quedar la menor duda en que don Luis y Pepita, enlazados por un amor irresistible, casi de la misma edad, hermosa ella, él gallardo y agraciado, y discretos y llenos de bondad los dos, vivieron largos años, gozando de cuanta felicidad y paz caben en la tierra; pero esto, que para la generalidad de las gentes es una consecuencia dialéctica bien deducida, se convierte en certidumbre para quien lee el epílogo.


JUANITA LA LARGA

Relata cómo el tesón y la astucia de la protagonista superan los prejuicios sociales y hacen triunfar su amor por don Paco.


Cierto amigo mío, diputado novel, cuyo nombre no pongo aquí porque no viene al caso, estaba entusiasmadísimo con su distrito y singularmente con el lugar donde tenía su mayor fuerza, lugar que nosotros designaremos con el nombre de Villalegre. Esta rica aunque pequeña población de Andalucía estaba muy floreciente entonces, porque sus fértiles viñedos, que aún no había destruido la filoxera, producían exquisitos vinos, que iban a venderse a Jerez para convertirse en jerezanos.


*Emilia Pardo Bazán*

Explicó y difundió el movimiento naturalista como fórmula literaria de observación del comportamiento humano en La cuestión palpitante.

Sus principales obras son Los pazos de UlloaLa madre naturaleza (novelas en las que retrata la decadencia de la nobleza rural gallega, detallando sus miserias morales y sociales) y La tribuna, cuya protagonista es la trabajadora de una fábrica. Escribió además numerosos cuentos, en los que recoge también la degradación moral del ser humano en determinados ambientes. 

En su prosa destaca la gran capacidad para la descripción y caracterización de ambientes y personajes.

LOS PAZOS DE ULLOA

Despertó Julián cuando entraba de lleno en la habitación un sol de otoño dorado y apacible. Mientras se vestía, examinaba la estancia con algún detenimiento. Era vastísima, sin cielo raso; alumbrábanla tres ventanas guarnecidas de anchos poyos y de vidrieras faltosas de vidrios cuanto abastecidas de remiendos de papel pegados con obleas. Los muebles no pecaban de suntuosos ni de abundantes, y en todos los rincones permanecían señales evidentes de los hábitos del último inquilino, hoy abad de Ulloa, y antes capellán del marqués: puntas de cigarros adheridas al piso, dos pares de botas inservibles en un rincón, sobre la mesa un paquete de pólvora y en un poyo varios objetos cinegéticos, jaulas para codornices, gayolas, collares de perros, una piel de conejo mal curtida y peor oliente.

LA CUESTIÓN PALPITANTE

Si es real cuanto tiene existencia verdadera y efectiva, el realismo en el arte nos ofrece una teoría más ancha, completa y perfecta que el naturalismo. Comprende y abarca lo natural y lo espiritual, el cuerpo y el alma, y concilia y reduce a unidad la oposición del naturalismo y del idealismo racional. En el realismo cabe todo, menos las exageraciones y desvaríos de dos escuelas extremas, y por precisa consecuencia, exclusivistas.

LA TRIBUNA

Se ha mudado la decoración; ha pasado casi un año; corre el mes de enero. No llueve; el cielo está aborregado de nubes lívidas que presagian tormenta, y el viento costeño, redondo, giratorio como los ciclones, arremolina el polvo, los fragmentos de papel, los residuos de toda especie que deja la vida diaria en las calles de una ciudad. Parece como si se hubiesen asociado vendaval y cierzo: aquel para aullar, soplar, mugir; este para herir los semblantes con finísimos picotazos de aguja, colgar gotitas de fluxión en las fosas nasales, azulear las mejillas y enrojecer los párpados. En verdad que con semejante tiempo los Santos Reyes, que caballeros en sus dromedarios venían desde el misterioso país de la luz, atravesando la Palestina, a saludar al Niño, debieron notar que se les helaban las manos, llenas de incienso y mirra, y subir más que a paso la esclavina de aquellas dulletas de armiño y púrpura con que los representan los pintores.


*Leopoldo Alas, Clarín*

Crítico literario y autor de artículos periodísticos en los que criticaba la hipocresía social y la insolidaridad. 

Los temas de sus obras son la superficialidad, la doble moral, los problemas de conciencia, la religión, las contradicciones sociales y el mezquino clima espiritual de la época. Es autor de cuentos críticos como ¡Adiós, Cordera!, y de dos novelas: Su único hijo y La Regenta, su obra más reconocida. 

Clarín emplea una lengua precisa y actual, con magníficas descripciones de ambientes y detallados análisis psicológicos.

¡ADIÓS CORDERA!

El prao Somonte era un recorte triangular de terciopelo verde tendido, como una colgadura, cuesta abajo por la loma. Uno de sus ángulos, el inferior, lo despuntaba el camino de hierro de Oviedo a Gijón. Un palo del telégrafo, plantado allí como pendón de conquista, con sus jícaras blancas y sus alambres paralelos, a derecha e izquierda, representaba para Rosa y Pinín el ancho mundo desconocido, misterioso, temible, eternamente ignorado.

SU ÚNICO HIJO

Emma era el jefe de la familia; era más, según ya se ha dicho, su tirano. Tíos, primos y sobrinos acataban sus órdenes, respetaban sus caprichos. Este dominio sobre las almas no se explicaba de modo suficiente por motivos económicos, pero sin duda estos influían bastante. Todos los Valcárcel eran pobres. La fecundidad de la raza era famosa en la provincia; las hembras de los Valcárcel parían mucho, y no les iban en zaga las que los varones hacían ingresar en la familia, mediante legítimo matrimonio.

LA REGENTA

La novela se centra en Ana Ozores, joven casada con un hombre mucho mayor, don Víctor Quintanar, que la ve como una hija más que como una esposa. Para enfrentarse a su insatisfacción vital, se debate entre la devoción religiosa, representada por su confesor don Fermín de Pas, y el amor sensual, encarnado en la figura de don Álvaro, un superficial seductor en cuyos brazos acaba cayendo Ana. Esto hará que el inofensivo don Víctor se vea obligado a batirse en duelo con Mesía y muera, lo que acarreará a Ana el desprecio de toda la ciudad de Vetusta.

El tema central de la novela es el adulterio y el problema de conciencia de la protagonista. A este tema se añaden otros como el de los matrimonios desiguales, la hipocresía moral y social o la represión de los sentimientos.

Son multitud los personajes que pueblan la novela. Los más destacados son:

    _Ana Ozores, la Regenta. Hija de un aristócrata y casada con un hombre que no sabe amarla, permanece en ella el recuerdo de una infancia sin cariño materno que la atormenta. Es sucesivamente admirada, envidiada y odiada por la hipócrita ciudad en la que vive.

    _Don Fermín de Pas. Es un hombre ambicioso que trata de acaparar poder en la jerarquía eclesiástica. Está dominado por su estricta madre y trata, a su vez, de controlar a Ana, a quien ama sin confesárselo.

    _Álvaro Mesía. Es un donjuán maduro incapaz de amar sinceramente a Ana.

Destacan las detalladas descripciones de Vetusta y sus gentes, así como el uso de un narrador omnisciente que da a conocer el carácter de los personajes a través de los diálogos, el estilo indirecto libre y los monólogos interiores.

Doña Ana Ozores no era de ninguna cofradía. Pagaba una cuota mensual en las Escuelas Dominicales, pero no asistía a las lecciones ni a las conferencias; vivía lejos del círculo en que el Provisor reinaba. Este visitaba poco a las personas que no podían o no querían servirle en sus planes de propaganda. Cuando el señor don Víctor Quintanar era Regente de Vetusta, el Magistral le visitaba en todas las solemnidades en que exigían este acto de cortesía las costumbres del pueblo; estas visitas las pagaba con la exactitud que usaba en estos asuntos el señor Quintanar, el más cumplido caballero de la ciudad, después de Bermúdez.


*Benito Pérez Galdós*

En sus novelas recurre a temas propios del realismo: la crítica social dirigida a la burguesía; el análisis político, que realiza desde su perspectiva liberal; y la religión, con un punto de vista escéptico.

Su estilo se caracteriza por los logrados retratos psicológicos, los ambientes descritos minuciosamente y los diálogos adecuados a la situación y a la condición social de los personajes.

Dentro de su extensa producción novelística se distinguen tres etapas:

    _Primera época. Obras de gran carga política en las que personajes tradicionalistas se enfrentan a personajes progresistas, por los cuales el narrador toma partido. Doña Perfecta forma parte de este grupo.

    _Novelas contemporáneas. A esta época pertenecen obras que analizan la realidad social del momento con personajes más complejos psicológicamente, y que representan diferentes categorías sociales. Una de sus novelas de este grupo es La desheredada.

Mención aparte merece Fortunata y Jacinta, extensa novela que narra el triángulo amoroso entre dos mujeres de distinta clase social con Juanito Santa Cruz. En ella el autor hace un magnífico retrato del Madrid de la época.

        _Novelas espiritualistas. A esta etapa pertenecen obras centradas en valores espirituales, como el amor al prójimo o la caridad, encarnados en personajes humildes que viven en ambientes pobres y marginales. Algunas de estas novelas son Misericordia o la tetralogía de Torquemada.

Galdós también escribió los Episodios Nacionales, integrados por cuarenta y seis relatos que conforman un retrato novelado del siglo xix, protagonizados por personajes ficticios cuya vida cotidiana se inserta en los acontecimientos históricos. Algunas de estas novelas son Trafalgar, El equipaje del rey José o Zumalacárregui.

DOÑA PERFECTA

Quedose un rato meditabundo, sosteniendo el manteo con ambas manos cruzadas sobre el abdomen, fija la vista en el suelo, con los anteojos de oro deslizándose suavemente hacia la punta de la nariz, saliente y húmedo el labio inferior, y un poco fruncidas las blanqui-negras cejas. Era un santo varón, piadoso y de no común saber, de intachables costumbres clericales, algo más de sexagenario, de afable trato, fino y comedido, gran repartidor de consejos y advertencias a hombres y mujeres.

LA DESHEREDARDA

En el domicilio de su pariente y padrino, don José de Relimpio (de quien se hablará cuando sea menester), pasó Isidora la noche de aquel día de abril, esperando con impaciencia el amanecer del siguiente para visitar a Encarnación y a su hermanito, que habitaban en uno de los barrios más excéntricos de Madrid. La que llamaremos todavía, por respeto a la rutina, hija de Rufete, tenía la costumbre de representarse en su imaginación, de una manera muy viva, los acontecimientos antes que fueran efectivos. Si esperaba para determinada hora un suceso cualquiera que la interesase, visita, entrevista, escena, diversión, desde mediodía o medianoche antes el suceso tomaba en su mente formas de extraordinario relieve y color, desarrollándose con sus cuadros, lugares, perspectivas, personas, figuras, actitudes y lenguaje.

FORTUNATA Y JACINTA

Empezó entonces para Barbarita nueva época de sobresaltos. Si antes sus oraciones fueron pararrayos puestos sobre la cabeza de Juanito para apartar de ella el tifus y las viruelas, después intentaban librarle de otros enemigos no menos atroces. Temía los escándalos que ocasionan lances personales, las pasiones que destruyen la salud y envilecen el alma, los despilfarros, el desorden moral, físico y económico. Resolviose la insigne señora a tener carácter y a vigilar a su hijo. Hízose fiscalizadora, reparona, entrometida, y unas veces con dulzura, otras con aspereza que le costaba trabajo fingir, tomaba razón de todos los actos del joven, tundiéndole a preguntas: «¿A dónde vas con ese cuerpo?... ¿De dónde vienes ahora?... ¿Por qué entraste anoche a las tres de la mañana?... 

MISERICORDIA

Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián... mejor será decir la iglesia... dos caras que seguramente son más graciosas que bonitas: con la una mira a los barrios bajos, enfilándolos por la calle de Cañizares; con la otra al señorío mercantil de la Plaza del Ángel. Habréis notado en ambos rostros una fealdad risueña, del más puro Madrid, en quien el carácter arquitectónico y el moral se aúnan maravillosamente. En la cara del Sur campea, sobre una puerta chabacana, la imagen barroca del santo mártir, retorcida, en actitud más bien danzante que religiosa; en la del Norte, desnuda de ornatos, pobre y vulgar, se alza la torre, de la cual podría creerse que se pone en jarras, soltándole cuatro frescas a la Plaza del Ángel.

EPISODIOS NACIONALES

ZARAGOZA:

Vete lejos de mí, horrible pesadilla. No quiero dormir. Pero el mal sueño que anhelo desechar vuelve á mortificarme. Quiero borrar de mi imaginación la lúgubre escena; pero pasa una noche y otra, y la escena no se borra. Yo, que en tantas ocasiones he afrontado sin pestañear los mayores peligros, hoy tiemblo: mi cuerpo se estremece y helado sudor corre por mi frente. La espada, teñida en sangre de franceses, se cae de mis manos y cierro los ojos para no ver lo que pasa delante de mí


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